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Viaje de Transformación: Peregrinación Juvenil de Monte Verde al Corazón de la Fe en Buga

"Al principio, los sueños parecen imposibles, luego improbables y eventualmente inevitables." (Christopher Reeve)

En el panorama de la fe y la esperanza, una peregrinación puede transformarse en un viaje de descubrimiento y crecimiento personal, esta es la historia de un grupo de jóvenes de Monte Verde, que emprendieron una aventura espiritual a la Basílica del Señor de los Milagros en Buga.

Monte Verde es un centro cultural y deportivo fundado en 1.977, situado en la localidad de Kennedy, Bogotá D.C.; asisten jóvenes desde los 12 años al programa Juventus Para la Excelencia, de octavo a décimo grado de bachillerato.  En grado 11, último año de colegio, ingresan al Concurso Mejor Bachiller, el cual les ofrece 22 becas universitarias en prestigiosas instituciones de la ciudad.

Estos jóvenes provienen de familias trabajadoras y esforzadas de localidades al sur de Bogotá (Bosa, Ciudad Bolívar, Tunjuelito, Usme, entre otras) y municipios aledaños como Soacha; sus padres valoran y promueven la formación humana, cultural, deportiva, académica y espiritual que se trasmite en el Centro.

Poco más de dos años llegó a Monte Verde el sacerdote Alberto José, quien se ordenó un año atrás, es el capellán, encargándose de atender espiritualmente a los jóvenes y sus familias, quienes van voluntariamente a hablar con Él, sin distinción alguna de credo.

Este joven sacerdote, con raíces en Buga, consideró la idea de organizar una peregrinación al Señor de los Milagros. Tras reflexionar durante un año se animó a compartir su plan con algunos profesores del centro, ellos se mostraron entusiastas ante la posibilidad que un grupo de jóvenes católicos, partícipes de diversas actividades, tuviera la oportunidad de presentar sus más profundas necesidades personales, familiares y comunitarias ante el Milagroso. Este acto de amor, entrega y sacrificio implicaría un viaje de Bogotá hasta el municipio de Buga, en el Valle del Cauca, a 380 km de sus hogares.

El Padre Alberto José compartió su plan con el director del centro, quien inmediatamente se comprometió, iniciando las gestiones económicas y logísticas necesarias para llevar a 20 jóvenes de distintos programas; se decidió que Monte Verde financiaría una cuarta parte del viaje, mientras que las tres cuartas partes restantes se cubrirían mediante donaciones. El Padre ya había iniciado este proceso con familiares y amigos, quienes se comprometieron a apadrinar a un joven para el valor restante, la fecha establecida para esta aventura fue del 12 al 16 de enero de 2024.



Los profesores de Monte Verde, conocedores de los jóvenes vinculados al centro, iniciaron el proceso de selección de posibles peregrinos, estableciendo un rango de edad de 14 a 22 años; esta selección incluyó a participantes de Juventus, del Concurso Mejor Bachiller, becarios y jóvenes profesionales con vida de fe, profundo amor a Jesucristo y necesidades personales para presentar ante el Milagroso a través de una carta. Además, se comprometieron a orar por los donantes que apoyarían su peregrinación.

Para la primera semana de diciembre de 2023, se habían confirmado 20 jóvenes y 5 profesores para la peregrinación, se reservó un bus con capacidad para 28 pasajeros y se organizó el hospedaje; se planificó una actividad de labor social para el sábado 13, una misa en la Basílica el domingo 14, y una visita al camarín del Milagroso para el lunes 15 en la mañana y una tarde de recreación; el regreso a Bogotá estaba previsto para el 16 de enero. Todos estos detalles se compartieron con los participantes y sus familias a través de reuniones virtuales.

El viernes 12 de enero de 2024, a las 6:00 a.m., se citó el bus y a los pasajeros en Monte Verde, partiendo a las 6:30 a.m. rumbo a Ginebra, Valle del Cauca, con destino a la Hacienda la Esperanza, donde se alojarían los peregrinos. Rebosantes de ilusión, expectativa y alegría, todos llevaban cartas de agradecimiento y peticiones propias, de familiares y amigos, para ofrecer al Milagroso. A pesar del intenso tráfico y las paradas ocasionadas por obras en la carretera, el viaje transcurrió sin mayores inconvenientes. Tras 12 horas de recorrido, llegaron a la hacienda a las 7:00 p.m., siendo recibidos por el Padre Alberto. Inmediatamente después de la cena, se celebró el cumpleaños de Nelson, uno de los profesores clave en la organización de la peregrinación. A continuación, el Padre celebró una misa, seguida de una tertulia. Finalmente, se asignaron los cuartos y todos se retiraron a descansar.

El sábado 13 de enero, tras asistir a misa y desayunar, los peregrinos partieron de Ginebra hacia Buga, su destino era el Hogar del Mendigo San Lorenzo Diácono, una labor social de la Diócesis de Buga. Esta visita fue posible gracias a una invitación del Señor Obispo José Roberto Ospina Leongómez al Padre Alberto José, quien le había informado sobre la peregrinación de Monte Verde y el deseo de dedicar el sábado a servir a los menos favorecidos.

El padre José Alberto director del hogar y el trabajador social Carlos, relataron que la institución ofrece alojamiento temporal a ancianos, almuerzos y comidas diarias a 250 personas sin hogar, hospedaje a familiares de pacientes hospitalizados que llegan a Buga sin un lugar donde quedarse, y un programa en el cual los necesitados pueden conversar y recibir atención del sacerdote, apoyo psicológico y trabajo social.

Los jóvenes se dividieron en diferentes grupos de trabajo: algunos ayudaron a alistar el almuerzo para su distribución, otros seleccionaron y doblaron ropa, un pequeño grupo clasificó medicamentos, mientras otros compartían tiempo conversando con los residentes del hogar. La entrega de alimentos comenzó al mediodía y se extendió hasta las 2 de la tarde, después el hogar ofreció el almuerzo a los peregrinos.

La jornada de labor social concluyó a las 3 de la tarde, el grupo se dirigió hacia la Basílica del Señor de los Milagros, ubicada en el centro de Buga. Allí, tuvieron su primer encuentro con el santuario, exploraron su entorno, la iglesia y el museo, y se sorprendieron por la gran cantidad de visitantes que acudían al lugar ese sábado por la tarde. Alrededor de las 5:30 de la tarde, los peregrinos regresaron a Ginebra.

El 14 de enero a las 8:45 a.m. el grupo estaba en la sacristía, ante el gran número de peregrinos de todas partes, el padre había previsto ingresar por la puerta lateral del monasterio de los Padres Redentoristas, estos Misioneros comenzaron a manejar la Basílica del Señor de los Milagros en el año 1884, llegaron a Buga, donde se les entregó la Ermita, y desde allí comenzaron a evangelizar toda la región, especialmente a través de misiones populares que impulsaron esta devoción.

Los peregrinos pasaron de la sacristía al altar, estaban muy sorprendidos y emocionados pues los ubicaron alrededor de este, un privilegio que jamás se habían imaginado. La misa inició a las 9:00 y estaba siendo presidida por el Padre Alberto José, quien contó a todo el pueblo de Dios, ahí congregado, de la presencia de estos jóvenes de Bogotá, de Monte Verde, en esas tierras benditas del Valle del Cauca y de la gran alegría que estaban experimentando, al unirse en el Sacrificio Eucarístico del altar en esa Basílica, frente a la imagen encontrada a orillas del río Guadalajara en el siglo XVI por una lavandera indígena, al comienzo era un pequeño crucifijo y al llevarlo a su casa, notó que la imagen crecía milagrosamente hasta alcanzar su tamaño actual.

La misa duró una hora exacta, las lecturas y la homilía pronunciada por el Padre Alberto José recogieron todos los pensamientos y sentimientos de los peregrinos, en el momento de la eucaristía todos participaron, querían que el tiempo se detuviera, que la dicha de esos 60 minutos se prolongara, para compartir con el Señor de los Milagros el resto de sus vidas, el propósito de esta peregrinación se había cumplido en plenitud… Al finalizar después de la bendición, el Padre recogió las cartas que los peregrinos habían presentado en altar, se desplazó al Camarín del Milagroso a depositar las gracias y peticiones, que habían puesto por escrito días atrás.

A las 10:30 de la mañana en la explanada al frente de la Basílica, en una tarima ante miles de fieles, se celebró la misa de sanación, un grupo de peregrinos de Monte Verde se quedaron en ella, otros fueron a visitar las iglesias cercanas a la Basílica y el resto se desplazó a conversar, mientras compartían un tradicional cholado o una lulada en el parque José María Cabal, donde a las 12:15 el grupo se unió para ir a almorzar donde la Tía del Padre Alberto (Gloria), quien ofreció de entrada empanadas vallunas, mazato y de almuerzo una deliciosa chuleta valluna.

El almuerzo y la tertulia con la Tía Gloria fue muy agradable, ella estaba acompañada de varios familiares y amigos, hizo sentir a los jóvenes en casa, todos quedaron encantados por su cariño y amabilidad, ella quedó sorprendida por la labor social que desarrolla Monte Verde con la juventud y las oportunidades que ofrece para su desarrollo personal y espiritual.

El lunes 15 el grupo regresó a la Basílica y pudo hacer oración frente al milagroso por 30 minutos, aprovecharon que a esa hora de la mañana había muy poca gente, agradecieron por la oportunidad que les concedió el Señor de estar ahí, oraron por sus familiares, amigos, donantes, por la labor de Monte Verde y el Opus Dei.

A las 11 a.m. se desplazaron a la Hacienda La Teja, conocida también como Hacienda Santa Inés, al grupo le impresionó la importancia histórica de este lugar desde el siglo XVIII. En diciembre de 1822 hospedó a Simón Bolívar "El Libertador", quien asistió a un ágape en su honor. Durante esta visita, se cree que el famoso caballo de Bolívar "Palomo" murió y fue sepultado ahí.

El pasadía transcurrió de manera tranquila y agradable. Los peregrinos disfrutaron del tradicional sancocho de gallina valluno, jugaron wáter polo y compartieron momentos juntos. Al caer la tarde, regresaron a la Hacienda la Esperanza, donde dedicaron un tiempo a la oración y acción de gracias.

Durante la cena, celebraron dos cumpleaños especiales: el de Tomás, quien cumpliría 15 años al día siguiente, y el del profesor Osvaldo, cuyo cumpleaños era el 18 de enero. Después de la cena, se organizó una tertulia en la que cada participante tuvo la oportunidad de expresar sus impresiones sobre la peregrinación, compartieron cómo se habían animado a asistir, los obstáculos que tuvieron que superar para estar allí, lo que más les había gustado y los propósitos que se plantearon para sus vidas.

El martes 16 de enero el grupo llegó a Monte Verde a las 7:30 de la noche, después de 10 horas de viaje, sin ningún contratiempo y con la firme convicción de que esta peregrinación al Señor de los Milagros de Buga ya está dando sus frutos, al convertirse en un testimonio vivo de cómo los sueños aparentemente imposibles, pueden convertirse en realidad. Las experiencias vividas, los lugares sagrados visitados y las personas que tocaron sus corazones han dejado una huella imborrable en cada uno de estos peregrinos, quienes compartieron momentos de alegría, reflexión y profunda espiritualidad.

Esta iniciativa del capellán y de los profesores de Monte Verde, apoyada por el espíritu y la guía del Opus Dei, demostró ser un poderoso medio para el desarrollo integral de los jóvenes, no solo por la educación y formación académica, cultural y deportiva, sino por la oportunidad de explorar y profundizar en su vida de fe; este viaje ha sido una verdadera peregrinación del alma, marcando un hito en la vida de cada participante.

La historia de estos jóvenes peregrinos de Monte Verde, quiere ser un relato que lo inspire y emocione, invitándolo personalmente a buscar experiencias similares, que enriquezcan su vida espiritual. Refleja el éxito no solo de una peregrinación, sino también de una comunidad que se esfuerza por ofrecer a sus jóvenes las mejores oportunidades para su desarrollo, en todas las facetas de la vida. Con esta peregrinación, Monte Verde y el Opus Dei han reafirmado su compromiso de guiar a quien desee en su camino de fe, esperanza y amor, a través de la santificación de su trabajo y de la vida ordinaria.


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